La vitamina D juega un papel importante en la salud de los huesos en combinación con el calcio. Esta ayuda a tener dientes y huesos más fuertes y sanos, ya que promueve la absorción de calcio y fósforo, y ayuda a depositar estos minerales.

Según la academia de Nutrición y Dietética la fortificación de la leche con vitamina D ha ayudado a eliminar el riesgo de deficiencia de este mineral en los niños. El aumento en el consumo de jugos y bebidas dulces en lugar de leche aumenta la probabilidad de deficiencia, la cual puede crear crecimiento defectuoso de los huesos y raquitismo, una enfermedad causada por la inadecuada mineralización de los huesos y caracterizada por deformidades esqueléticas y dolor en los huesos.

Asegúrese de que su hijo consuma la cantidad requerida de vitamina D mediante la inclusión de leche en su dieta diaria. Otras fuentes de esta vitamina en la dieta son el queso, los huevos y los cereales para el desayuno fortificados entre otros.