Miedo, vergüenza o simplemente falta de confianza. Esas son algunas de las principales razones por las cuales los niños suelen reservarse, a veces por mucho tiempo, que están siendo víctimas de bullying en el colegio. Pero aunque no lo digan directamente, muchas veces lo expresan con el lenguaje corporal o las emociones.

Bullying: Este término en inglés ha sido acuñado para definir el acoso escolar, una problemática que tiene, hoy en día, a muchos padres preocupados.

¿Cuáles son las principales señales que podrían detectar los padres en niños que están siendo víctimas de sus compañeros?

¿Hay niños más propensos que otros a caer en el rol de víctimas?

En general, suelen ser niños que tienen pocas relaciones sociales, con gustos menos compartidos por la mayoría, de carácter más introvertido y en algunos casos pueden provenir de familias sobre protectoras, donde puede existir una carencia de estrategias de afrontamiento del estrés y de resolución de conflictos con los otros.

¿Cuál es el rol que deben asumir los padres?

Es fundamental una comunicación directa con los hijos así como apoyar y dar credibilidad a lo que dice el niño cuando éste cuente que está siendo víctima de acoso escolar. En ese momento se debe preguntar de manera delicada sobre lo que le sucede y nunca incentivarlo a que se defienda solo.

¿Es conveniente enseñarle a defenderse? ¿Cuál es la solución para afrontar esto?

Es importante que los padres expliquen estrategias de autoprotección a los hijos durante la infancia pero no es adecuado aconsejarles que se defiendan. Primero, porque no se encuentran en condiciones de hacerlo, por eso piden ayuda, y segundo porque si se defienden o tratan de hacerlo, el riesgo de que el agresor se vengue y sea maltratado aún más es alto.

Por tanto, en el momento de enterarnos de que nuestro hijo está siendo víctima de acoso escolar, se deben desplegar estrategias de contención a nivel familiar y coordinarse con el colegio o consultar a un profesional, puesto que el daño emocional causado por la situación abusiva vivida muchas veces no es perceptible a nivel conductual.