El que tus hijos salgan bien de un proceso de divorcio no depende de ellos y solo ustedes los adultos a cargo, son los que pueden evitárselo.

Como padres algunas recomendaciones:

Frente a los cambios el niño tendrá diferentes formas de reaccionar. No lo reprima y deje que canalice la frustración de la manera que le surja, que podría ser llanto, rabia o tristeza.

Estas podrían manifestarse de forma directa o como desahogos frente a otras situaciones que parecerían no estar asociadas al tema, pero a las cuales este reacciona con mucha emotividad.

Muchas madres frente a los cambios y a las nuevas responsabilidades que debe asumir sola se ve a sí misma indefensa y de cierta manera frustrada. Lo cual puede llevar a sobreactuar ante la sensibilización del niño. Si el niño ve que su mundo sigue lo más similar posible a antes del divorcio, en el sentido de su ritmo de vida, sus rutinas, su alimentación, sus actividades extracurriculares. Si él ve que mami está bien, y que papi también, será más fácil que se tranquilice y que se adapte al cambio. Es lo que debemos lograr como padres, asegurarnos de su salud emocional.